viernes, 22 de febrero de 2013

21 de febrero.

Un día como hoy, hace ya 4 años, alguien muy grande se fue de este mundo. Se fue dejando aquí, miles de momentos increíbles que recordar. Era un hombre estupendo. Un hombre a seguir, un padre que a todo hijo le gustaría tener, y un abuelo al que me hubiera gustado que fuera para siempre. Disfrazó miles de llantos en sonrisas. Me enseñó a que se podía caer, pero con la condición de levantarse. Pero la vida es así. Los problemas siempre les llegan a los buenos, y los malos por ahí, haciendo daño. También me enseñó a que la vida es un juego, o te la juegas y tienes posibilidad de ganar, o te rajas y mueres. Él la jugo bien, tan bien que acabo ganando a pesar de todo. Sí, se fue. Pero dejo aquí a una enorme familia, una familia formada de su ser. Miles de personas que por miles de años que pasen, siempre se acordaran de el. Corazones llenos de imágenes suyas, imágenes que cuando las ves miles de lagrimas se desprenden por las mejillas. No son solo lagrimas de tristeza, también de alegría, de ver lo que ese hombre a podido formar con el paso del tiempo. Si, ese hombre es mi abuelo, al que quiero mas que a nadie a pesar de que no este a mi lado. Al que daría mi vida por volver a abrazarlo día a día, y tenerlo aquí, dándome esos consejos que el siempre me daba, y que a mi me servían tanto. LE EXTRAÑO.

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